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Ramón Ruiz de Conejo
Coronel de Ingenieros

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URSO DE ENCUADERNACIÓN

                          Lección Quinta

En la lección anterior explicábamos lo que eran las guardas. Veamos ahora, como ya apuntábamos, la forma de colocarlas. Hay varios procedimientos para la COLOCACIÓN DE LAS GUARDAS. De momento, vamos a centrarnos en los más sencillos, puesto que nuestras lecciones, hasta ahora, también trataban las formas más sencillas de la encuadernación.
Lo que podemos hacer
Lo que podemos hacer

trecha zona que deberá encolarse. Se retirará luego la hoja de papel y se colocará la guarda sobre el primer cuadernillo, pegando esa estrecha franja encolada como si fuera un cuadernillo más. Si el dibujo del interior de la guarda tiene una dirección determinada, habrá que tener cuidado para que su posición sea la adecuada con relación a la  que  vaya  a ocupar en el li-

FIGURA 3
FIGURA 2
Pasaremos ahora a la colocación de las tapas, que, como dijimos, se hace de forma, similar tanto si ésta se confecciona “a media pasta” como “a pasta entera”. Para ello, cogeremos las tapas y la lomera ya confeccionadas, y con su papel o guaflex de cubierta, y lo plegaremos presionando con los dedos sobre los bordes de la lomera. Introduciremos el libro entre las tapas, de forma que el lomo quede apoyado en la lomera, y comprobaremos cómo en la parte de cabeza, pie y frente del libro, las tapas (si se han hecho bien las mediciones), sobresaldrán dos o tres milímetros de los cuadernillos, lo que denominamos “cejilla”.

Como indicábamos al hablar en la lección anterior de la lomera (y lo expresábamos en el gráfico), ésta debe tener una anchura igual a la del lomo más el grueso del cartón. Ahora, entre la tapa infe-
Una de las formas, consiste en colocarlas al principio, antes de hacer las muescas en los cuadernillos y coser éstos. Para ello, cogeremos el papel de las guardas: algo más del doble de tamaño de los folios, y lo doblaremos por la mitad, de forma que la parte coloreada quede por el interior. Ahora, en donde está el doblez, daremos a lo largo de éste y sólo por una cara un poco de cola blanca en una franja de un par de milímetros. Nos podemos servir de un papel o una hoja de periódico para,  superponiéndolo sobre la parte exterior de la guarda,  limitar la es-
FIGURA 4
Otro sencillo procedimiento, es el colocarlas una vez que el libro está prácticamente terminado, a excepción de su colocación, como se explicó en el caso anterior, y que también puede aplicarse cuando, por causas determinadas (olvido, conveniencia, etc. ) o en otro tipo de encuadernación, las guardas no se hayan colocado con anterioridad, o bien que en un libro ya encuadernado, se necesite que se sustituyan . Cortaremos las guardas del tamaño de los cuadernillos y, como en el caso anterior, las pegaremos como si fueran el primer y último cuadernillo.

Otro procedimiento, un poco más complejo, es el utilizado partiendo de la fase en que lo cuadernillos están cosidos, las cuerdas “riscladas”, las guardas encoladas en su borde, y colocado el refuerzo son sus alas, según explicamos en “refuerzo propiamente dicho”, y el libro ya guillotinado.
Se trata ahora de pegar las cuerdas desflecadas a las alas del refuerzo. Con el libro colocado horizontal- mente sobre la mesa, pondremos sobre los cuadernillos una hoja de papel de periódico, de forma que sobre él queden los flecos de las cuerdas. Encolaremos estos flecos, y retiraremos la hoja de papel, después de haber colocado otra hoja limpia en sustitución de la que habrá que retirar, para evitar que los flecos se peguen a los cuadernillos, y plegaremos el ala del refuerzo, que quedará así pegada a las cuerdas. Ahora, aún no es del todo necesario prensar el libro, pero sí es conveniente dejar secar un par de horas, poniéndolo entre los tableros, y teniendo siempre presente que para evitar que la cola empleada se adhiera a los elementos auxiliares empleados, convendrá interponer hojas de papel o periódicos.
hojas dela guarda y daremos la vuelta al libro para hacer la operación similar con la otra tapa.

Convendrá, ahora, hacer la operación que adelantábamos al final de la lección anterior, de señalar, con la plegadera, las articulaciones en ambos lados del libro y a continuación pasaremos a colocarlo entre los tableros para prensarlo, empleando las agujas de hacer punto en las articulaciones. Si conseguimos que estas agujas se mantengan en las articulaciones directamente, lo haremos así. Si no ocurriera esto, será preferible la solución que indicábamos en la figura, de sujetar estas agujas al tablero. Se prensará el libro y lo dejaremos al menos 24 horas antes de retirarlo de la prensa, El libro estará ya encuadernado.

Como decíamos al principio, hay otros procedimientos de poner guardas y tapas que explicaremos más adelante porque en realidad se emplean cuando los libros se encuadernan de otra forma un poco más completa, como es, en vez de hacerlo con el lomo plano, hacerlo con el lomo curvo, y que también estudiaremos.

De momento, en la lección siguiente veremos un procedimiento de cosido de los cuadernillos distinto: el cosido con cintas, y también otro por el que se puede coser más rápidamente.
FIGURA 1
bro. Haremos luego una operación similar con el último cuadernillo, fijándonos también en la posición del dibujo de las guardas. Una vez pegadas, haremos, como se indicó en la primera lección, las muescas en el lomo, el cosido de los cuadernillos, cortaremos el sobrante de dichas guardas, y así no tendremos dificultad para señalar las líneas por donde habrá que guillotinar el libro, con lo que las guardas quedarán “a paño” con los cuadernillos.
rior y los cuadernillos pondremos un cartón más fino que el de las tapas o unos cuantos folios o papeles, con lo que conseguiremos que, al subir un poco el cuerpo del libro, el lomo quede centrado con relación a la lomera. Ya está el libro en la posición en la que debe quedar definitivamente, así que procederemos al encolado de las tapas. Abriremos la tapa superior, y después de poner la clásica hoja de periódico entre las hojas de la guarda, daremos cola blanca sobre la guarda y el ala del refuerza a ella adherida, retiraremos la hoja de papel, y empujando bien el libro contra la lomera, dejaremos caer la tapa sobre el cuerpo del libro. Pondremos la hoja de plástico entre las