LA LEGIÓN CUMPLE
90 AÑOS
LA LEGIÓN CUMPLE
90 AÑOS
E
n el año 1970 se cumplieron cincuenta años de la fundación de la Legión Sahariana, una del Tercer Tercio “Juan de Austria” y otra del Cuarto Tercio “Alejandro Farnesio” volamos desde el Aaiún a Madrid para participar en el desfile de la Victoria de aquel año por la Castellana. Fue la primera y última vez que legionarios del desierto vinieron a la Península.

Recuerdo que con mi sección volé en el último avión que despegó y que pilotaba el Teniente Coronel que mandaba la flotilla. A la altura de Sidi-Ifni y mientras miraba al suelo, pretendiendo localizar lugares conocidos de mis tiempos de destino en Tiradores de Ifni, fui llamado por el Teniente Coronel quien me señaló uno de los motores que estaba parado y me dijo que aunque con un solo motor se podía llegar a Madrid, lo mejor era volver. Naturalmente estuve de acuerdo, me volví a sentar y aunque parezca mentira, me dormí. Llegamos los últimos.

Todos los cuadros de mando fuimos recibidos por el Jefe del Estado al que miramos como al Comandante cofundador y Jefe de la Primera Bandera. De aquella audiencia también recuerdo dos cosas: una, que también llegué el último y sólo al Pardo, así que un poco preocupado, fui a la puerta a preguntar a un conserje que resultó ser la Seguridad, quien me preguntó mi nombre, el grado ya lo veía y de una lista que había sacado del bolsillo me tachó mi nombre y me indicó donde estaban mis compañeros. Ni DNI ni detector de metales, nada. Sólo mi uniforme y mi nombre. La otra, es que Franco después de sus palabras, musitó como para consigo mismo: “¡y ya pasaron cincuenta años!”.

En este año de 2010 lo mismo me digo yo: “y ya pasaron cuarenta años!”, para inmediatamente, elevar con el debido respeto y subordinación, al Dios de los Ejércitos como se decía antes en la Misa, la súplica de queme dé salud para poder llegar al 2020 y celebrar el centenario de nuestra sin par legión.

Montones de libros narran la historia de la Legión y de su Fundador, sólo recordaremos algo puntual en este aniversario:

Empieza todo por un Real Decreto de 28 de Enero de 1920 que dice: “Con la denominación de Tercio de Extranjeros, se creará una Unidad militar armada cuyos efectos, haberes y reglamentos por el que ha de regirse, serán fijados por el Ministerio de la Guerra”. No fue hasta el 20 de Agosto cuando se publica otro Real Decreto que dice “procederá a la organización de la citada Unidad…”. Su redacción da referencia de la impaciencia y el tesón de su fundador.

Más tarde, el 2 de septiembre, es nombrado mando del Tercio el que tuvo la idea y el coraje de luchar por ella, el Teniente Coronel D. José Millán-Astray y Terreros. El mismo Real Decreto determinaba como fecha inicial de la recluta el 4 del mismo mes. Fue tal el éxito, que el día 20 de septiembre se producen los primeros alistamientos, iniciándose la andadura real del entonces llamado Tercio.
Espíritus en los que no hay que buscar tres pies al gato, que sólo tiene cuatro. Espíritus que todos ellos se pueden resumir en el rotundo que ordena: “Cumplirá con su deber y obedecerá hasta morir”.

De telón de fondo, la muerte, la muerte como referencia, como compañera, como novia. La muerte a la que los legionarios saben mirar de frente, con ese grito ¡Viva la muerte en el combate!. Esa tensión necesita un soporte, un Patrón. Todas las Unidades lo tienen, y la legión tomó al cristo de la Buena Muerte como suyo. ¿Qué otro podía ser? Curiosamente sólo hasta el año 2000 no se le reconoció oficialmente por la Autoridad pertinente.

Y eso que lo tuvieron desde 1930, como me contó y lo narra en su libros D. Ricardo Fernández de la Torre, por todos conocido y que le hizo famoso por la grabación en TVE de la Antología de la Música Militar Española: su padre, cofrade del Cristo de Mena, marchó en compañía de otros confrades a Tahuima, Acuartelamiento de la Legión en la zona oriental, y explican el motivo de su visita a su Jefe el Teniente Coronel D. Ricardo de Rada Peral que no es otro, que hacerle entrega de un pergamino donde nombraban a la Legión Miembro de Honor de la Cofradía del Cristo de la Buena Muerte. Aceptó el honor ofrecido y con esa chispa que sólo hace en estas Fuerzas, mandó a su Capitán Ayudante que Cristo fuera filiado como legionario.

Y allí quedó filiado en impreso reglamentario: Jesús, hijo de José y de María, natural de Belén, de profesión carpintero, de 1,7 m de estatura, barba poblada, rubio, ojos al pelo. Su padre le contó que tan en serio se lo tomaron, que aquel mismo año en la Semana Santa, los malagueños vieron estupefactos al cristo escoltado por la Legión. La explicación fue enorme al ver la imagen rodeada por aquellos hombres impasibles, curtidos por la guerra, quemados por el sol africano, tatuados y arrastrando muchos no muy buena fama.
El cuartel del Rey en Ceuta es su primera ubicación y el 10 de octubre se incorpora como lugarteniente del Fundador el Comandante D. Francisco Franco Bahamonde, que organiza y manda la 1ª Bandera. El día 16 marcha al campamento de Dar-Riffien (la cabeza del Rifeño) y allí se levantó un cuartel que fue modélico en todo, mucho más para la época de entonces. Sería, y será siempre recordado como la casa solariega de la Legión.

Sufren la primera agresión el 7 de enero de 1921, resultando muerto el Cabo Baltasar Queija Vega, y entran en combate el 16 de enero en protección de la ruta entre el Zoco el Arbaa y Xarquia Xeruta que motiva el elogio del General Berenguer y su autorización para participar en acciones ofensivas, pero tan sólo en la retaguardia del grueso.

La oportunidad vendría el 29 de junio en Buharratz, donde se cubren de gloria y ganan la primera medalla militar en la persona del Capitán de la 9ª Cía D. Camilo Alonso Vega. En lo sucesivo ningún general querrá prescindir de una Bandera Legionaria en las vanguardia de sus columnas.

Acabada la Guerra de Marruecos (1921 al 1927), la Legión sale de esa guerra con un estadillo para enmarcar: 899 acciones de guerra, 2000 muertos, 6096 heridos y 285 desaparecidos. El Marqués de Estella General Primo de Rivera, ante esos datos escribe:

“La Legión, por su espíritu de sacrificio y heroísmo, será el arca santa en la que se guardarán las esencias de las virtudes militares para el día que la Patria necesite de ellas”.

Palabras proféticas, pues después de Marruecos, demostrando que no solo saben batir el cobre, sino que si es preciso se lo beben, ese arca santa se volvió a abrir en todas las circunstancias, en cualquier causa y en cualquier frente hasta ganar para España sus dos últimas laureadas en el combate de Edchera en 1957-58, puestas en los pechos de sus dos legionarios muertos, el Brigada D. Federico Castromonte y el Legionario D. Juan Maderal Oleaga.

¿Quién podría pensar en que llegaría un día en que habría que actuar fuera del territorio nacional?. Y el arca santa se volvió abrir. Se estrena en Bosnia y Herzegovina donde España tiene que mandar fuerzas y manda a la Legión. Es la primera Unidad que sale y tiene que dar la cara ante España y ante el mundo, de donde regresa sin ninguna arruga en su Guión, a pesar de que algunos pensaban cosas torcidas… Después Kosovo, Albania, Irak, Afganistán, Líbano, y siempre fue relevada acreditando eficacia y conducta ejemplar.

Esta jovencísima Unidad, ¡90 años!, “europea”, para no incluir a nuestros Regulares (los más condecorados), es la que más acciones de guerra y más recompensas tiene de nuestro Ejército, y eso que el más moderno de nuestros Regimientos no tiene menos de cuatrocientos años.

La Legión de España ha intervenido en 3.997 acciones de guerra dejando en el campo a 9.713 muertos, 35.188 heridos, 1.062 desaparecidos y 6.000 mutilados, que totalizan 45.960 bajas. La Patria se lo pagó con ocho Laureadas colectivas y 22 Medallas Militares colectivas. A título personal fueron concedidas 22 Laureadas, 211 Medallas Militares, 4.612 Cruces Rojas, y la Gran Cruz de Guerra francesa.

Los Legionarios viven de su Credo, que en forma de Espíritus les dio su Fundador, que sólo con eso, ESPIRÍTUS, forma de ser y de sentir. Un estilo de comportamiento militar y del cumplimiento del deber.
Un antiguo legionario, del que no se conserva el nombre,
con voz rajada cantó una coplilla que rompió en saeta:

Ha ingresado en la Legión
Un cristo crucificado.
Ya nadie podrá decir,
Que esto sólo está formado
por gente de mal vivir.
Con él como patrón y por infantes a su Madre Inma-
culada,¿Quién contra nosotros?
Vamos a levantar nuestra copa con la bebida tradicio-
nal de “leche de pantera”, y a brindar por La Legión,
por todos sus legionarios, los que estuvieron, los que
están y recordando a los muertos en sus tumbas, para
que también brinden con nosotros:
¿Estamos todos?
¡Estamos!
¿Cómo Legionarios?



Fernando Sánchez Fernández
Coronel de Infantería
Vicepresidente Nacional de la Hermandad de la Legión
¡Cumplimos!
¿Contra los hombres?
¡Peleamos!
¿Y a las mujeres?
¡Amamos!
¿Pero ante todo?
¿Bebamos!
¡Ah, cuánto ha que no bebíamos!
¡Agua!
Y después de cantar nuestras canciones de amor y de
guerra:
Legionarios con el gorro en la mano izquierda, y el
brazo en alto, gritemos todos:
¡Viva España!
¡Viva el Rey!
¡Viva La Legión!
Y en corto y por derecho, que nadie dude que la
Legión es el doctorado de la Infantería.