Capacidades y Mando
de Transformación
Julio Albert Ferrero
Vicealmirante
de la OTAN

Estrategia Marítima es el conjunto de líneas de acción para defender y desarrollar los intereses marítimos. Los Intereses marítimos son las operaciones navales militares, el Tráfico Marítimo, la pesca, los recursos marinos energéticos, vegetales, y minerales, la construcción naval, las actividades náuticas, la soberanía de los mares territoriales y la protección de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), todo ello esta incluye las actividades de la Armada, de la Marina Mercante, de la Marina pesquera, de la Marina Ciéntífica y de la Marina Deportiva.

Estrategia naval
es el conjunto de líneas de acción para realizar las operaciones navales militares. Por lo tanto se deduce que la estrategia Marítima incluye a la estrategia naval, aunque coloquialmente a veces se confunde. En general lo marítimo incluye lo naval. En consecuencia el documento aludido incluye también a la estrategia naval de la OTAN especifica los intereses vitales de la Alianza, la disuasión, la defensa colectiva, la defensa de misiles, los requerimientos, las comunicaciones, la superioridad naval, la prevención y respuesta de las crisis, la protección y defensa de la fuerza, coordinación integrada de las crisis, interoperabilidad cívico militar, diplomacia y asociación, capacidad de asociación naval, creación de la capacidad naval y características, conocimiento de la seguridad marítima, enlaces entre instituciones y entre agencias, Mando y adiestramiento, que en breve síntesis se presentan a continuación.

Superioridad Naval. Las fuerzas navales aliadas deben mantener una ventaja cualitativa que refuerce sus posturas disuasoria. Esto incluye su capacidad de defensa y ataque contra submarinos avanzados y misiles supersónicos antisuperficie, contra el empleo de minas marinas que limitan el acceso de de las fuerzas de la OTAN o de los buques mercantes, el ataque de misiles aire-superficie y de crucero y de tácticas en los litorales próximos.

Las fuerzas aeronavales de la OTAN deben contar con capacidad de conducción desde la mar en operaciones conjuntas y combinadas. Las fuerzas navales expedicionarias deben ser capaces de auto sostenerse y de operar en los litorales con una gama de capacidades que pueden ser adaptadas a la conducción de la crisis con asociaciones cooperativas y compromisos avanzados. Esto es particularmente importante en los en las fases iniciales de una operación en territorio hostil.

Las operaciones navales de seguridad debe ser competencia de la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NFR) y de las Fuerzas Navales Permanentes de la OTAN.

Conclusiones

Las sucesivas cumbres de la OTAN han contribuido al fortalecimiento del vínculo trasatlántico.

La Cumbre de Washington de 1999 introdujo el concepto de Fuerza de Respuesta de la OTAN (NFR), como fuerza de reacción rápida, que ha supuesto una mejora operativa y económica frente al proceso de generación de fuerzas.

En la Cumbre de Praga del año 2002 los países aliados, por vez primera se comprometieron concretamente a incrementar sus capacidades operativas militares requeridas.

La Cumbre de Praga citada, cambió el concepto geográfico por el concepto de funcionalidad aplicado al antiguo Mando Supremo del Atlántico (SACLANT) convertido en Mando Supremo de Transformación (SATC).

El relativamente nuevo concepto de Mando de Transformación tiene su antecedente en la US Navy.

El objetivo prioritario de la OTAN es la defensa colectiva, cuya seguridad es insostenible sin la seguridad de los mares.

La respuesta rápida y flexible son características vitales de la Estrategia Naval de la OTAN.

El Mando de Transformación tiene la responsabilidad de desarrollar y mejorar las Capacidades y contribuye al planeamiento de la Estrategia Naval de la OTAN

Batalla del Atlántico Norte en defensa de las comunicaciones marítimas aliadas

Batalla de los mares no profundos, protección del trafico marítimo contra la guerra de minas en el Mar del Norte

Batalla del Atlántico Central. Protección del tráfico marítimo aliado.

Batalla del Mediterráneo. Estrategia ofensiva para destruir a la fuerza naval y submarina rusa en este mar

A diferencia del periodo de la guerra fria actualmente no existe un enemigo potencial concreto, es decir no existe una amenaza concreta, y la estrategia naval operativa de la OTAN no puede especificar batallas navales vinculadas a un área geográfica determinada.

La OTAN ha promulgado a principios de este año (2010) el documento Alliance Marítime Strategy, que incluye la Estrategia Naval Actual

Conviene hacer un inciso para aclarar conceptos:

Julio Albert Ferrero
Vicealmirante

En cuanto a la NFR, el MC-472 indicaba que no existirán santuarios para los terro- ristas y que es preferible prevenir que curar. Esto implica que la Alianza actuará allá donde exista la amenaza de terrorismo o del empleo de armas de destrucción masiva, y por consiguiente su zona de ope- raciones, aunque indefinida, queda nota- blemente ampliada, y además autorizaba las acciones preventivas en ambos supues- tos, todo ello dentro de en el marco del respeto a la Carta de las Naciones Unidas y a la legalidad internacional .y con el con- sentimiento de todos los Aliados reunidos en el Consejo del Atlántico Norte.

La NFR, según el documento promulgado por la Cumbre, debía ser una fuerza reducida, probablemente tipo brigada con los apoyos aéreos y navales necesarios, con características avanzadas de alta tecnología, de alta disponibilidad,  con rapi-

de la OTAN

dez en su despliegue, interoperable y preparada para operar en donde decida el Consejo del Atlántico Norte, capaz de llevar a cabo toda clase de misiones de la Alianza. Su existencia presenta la ventaja del ahorro que supone, sobre el proceso de la generación de fuerzas que tiene un coste muy elevado, y una gran lentitud. Con la rotación de unidades de los distintos países, se consigue una mejora global de sus capacidades de combate, por lo tanto la NFR actúa como catalizador de la transformación.

La NFR proporciona a la OTAN una capacidad de Operaciones Expedicionarias rápida, cohesionada y flexible.

En la reunión de ministros de defensa de junio de 2009 se acordó la implementación de una nueva NFR revisada mediante medidas que contribuyen a mejorar la Generación de Fuerzas y las Capacidades Operativas, basadas en los tres pilares siguientes:

Un elemento de Mando y Control a nivel operativo basado en un mando conjunto con un Cuartel General Principal Estático y un Cuartel General Desplegable, una Fuerza de Respuesta Inmediata (IRF) compuesta por unidades predesignadas y elementos de mando y un Conjunto de fuerzas de Respuesta ( RFP) en el que las unidades pueden estar predesignadas de una manera mucho más flexible.

Esto equivale a una reducción de Fuerzas pasando de 26.000 a 13.000 hombres.

El Mando de Transformación

En cuanto a las nuevas estructuras de los Cuarteles Generales la acción más importante ha sido la eliminación del Mando Estratégico del Atlántico (SACLANT) como mando operativo territorial pasando a ser un mando funcional de transformación (SATC), denominado Comandante Supremo para la Transformación y es también el Jefe del Mando Conjunto de Fuerzas de los EEUU. Este mando realiza un proceso de adaptación para luchar contra los nuevos riesgos, como el terrorismo y otros retos, incluso fuera de su antigua zona de responsabilidad, es fundamental en el desarrollo doctrinal y adaptación de la nueva NFR y tiene la responsabilidad de desarrollar y mejorar las capacidades de la Alianza ejercida por la División de Capacidades del Área de Transformación de su Cuartel General, que tiene las tres subdivisiones siguientes:

Subdivisión de Concepto Estratégico, Política e Interoperabilidad, Subdivisión de Planes de Defensa. Responsable del planeamiento y consecución de capacidades nacionales e internacionales y Subdivisión de Futuras Capacidades. Dirige y coordina la investigación las iniciativas de investigación de la OTAN.

El Cuartel General de Transformación, basado en Norfolk (Virginia), realiza un continuo estudio prospectivo del futuro y de los posibles cambios esenciales en las guerras del futuro, de acuerdo con el avance tecnológico. Esta transformación ayuda sin duda alguna a la ampliación de las zonas de actuación de la Alianza, consecuencia de la globalización, y pretende ser un órgano impulsor del cambio de los ejércitos.

El mayor cambio en la estructura de la OTAN ha sido la sustitución de un concepto geográfico por el otro funcional, es decir el de un mando operativo con zona de responsabilidad geográfica por el de un mando sin zona de responsabilidad geográfica pero cuya característica es la de ser meramente funcional, consecuencia de los nuevos retos de seguridad, especialmente los que proceden del exterior de su tradicional zona atlántica de responsabilidad, cuyos detalles se definieron en el año 2003.

Esta estructura supone contar con fuerzas más reducidas, mayor flexibilidad y mayor capacidad despliegue y por supuesto mejor adaptadas a los nuevos cometidos. Se redujeron los mandos de 20 a 11, se redefinieron en capacidad y en competencia. Solo quedó un mando de primer nivel el ACE (SACEUR) que es el que dirige todas las operaciones militares, su Cuartel General está en Mons (Bélgica), bajo este nivel quedan los Cuarteles Generales de los Mandos Conjuntos Estratégicos de Nápoles, Brussum (Holanda) y Oeiras (Portugal).

En el año 2004 entraron en la OTAN Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumanía.

Estrategia Naval actual de la OTAN

Durante la guerra fría la estrategia naval operativa de la OTAN, se concretaba en cinco campañas referidas como batallas:

La Batalla del Mar de Noruega. Ataque de los submarinos aliados a los submarinos balísticos SSBN rusos en sus bastiones del Mar de Barents en el Ártico y Mar de Okhotsk en el Pacífico.

Protección de los submarinos balísticos aliados con los submarinos de ataque, y ataque de los grupos de Portaaviones contra los submarinos de ataque nucleares y las fuerzas de superficie rusas.

a OTAN desde sus comienzos se ha ido adaptando a la situación política y estratégica internacional en lo referente a sus capacidades para hacer frente a sus cometidos, mediante un proceso de transformación. La primera transformación mas importante, surgió en la Cumbre de Washington de 1999 en Washington, pasando a ser de una alianza exclusivamente defensiva a una alianza de seguridad colectiva, y el de mantener la paz y la estabilidad en una zona atlántica indefinida, pero mayor a la establecida hasta entonces, con nuevas misiones y nuevos riesgos y con la gestión de crisis. En ese año se incorporaron a la OTAN la República Checa Hungría y Polonia.

La Cumbre de la OTAN celebrada en Praga en noviembre de 2002 dio lugar a la segunda transformación importante de la OTAN, consecuencia del ataque terrorista del 11 de setiembre del 2001. Los EEUU habían sufrido un ataque con nuevos medios y nuevos procedimientos para los cuales la Alianza no estaba preparada. Esto exigía una profunda transformación para enfrentarse a nuevos riesgos.

La Iniciativa de Capacidades de Defensa (DCI) promulgada en la Cumbre de Washington de 1999 se refería a las capacidades necesarias en su conjunto, sin embargo en el “Compromiso de Capacidades de la Cumbre de Praga” cada aliado se comprometía a introducir mejoras específicas en sus capacidades militares, estableciendo plazos concretos con un alto grado de supervisión en su implementación.

La Cumbre de Praga resaltaba la necesidad de un cambio operativo, para hacer frente al terrorismo y tuvo dos desarrollos fundamentales, el primero plasmado en el documento” Concepto Militar de la Lucha contra el Terrorismo”, (MC-472) del Comité Militar, y el segundo activa el citado desarrollo conceptual y las herramientas para implantarlo y contiene los tres elementos fundamentales siguientes: Nueva Iniciativa de Capacidades de Defensa, Concepto de Fuerza de Respuesta de la OTAN (NFR) y Nueva Estructura de los Cuarteles Generales de la Alianza.

“La Nueva Iniciativa de las Capacidades de Defensa”, tenía por objeto salvar las diferencias tecnológicas entre los EEUU y las Aliados europeos que hacía difíciles las operaciones combinadas. Fue ambiciosa y de difícil ejecución por la mayor parte de los Aliados, por lo que tuvo que ser sustituida posteriormente por otro documento del mismo nombre pero menos ambicioso. Implementado el Compromiso, se esperaba que lo aliados europeos cuadruplicasen el número de aviones grandes de transporte.

Se adoptó un nuevo concepto de defensa antiterrorista. Se establecieron varias iniciativas para reforzar las capacidades frente a las armas NBQ. En cuanto a España el planeamiento de la Armada correspondiente a la fuerza naval, fruto de la política naval y de acuerdo con la doctrina militar española para la acción conjunta se basa en las capacidades que se exponen a continuación:

Capacidad para operar en litorales lejanos es decir Capacidad de Proyección del Poder Naval.

Capacidad de garantizar la seguridad es decir capacidad de Protección.

Capacidad de neutralización del adversario, es decir capacidad de conseguir la Libertad de Acción o sea la de conseguir el dominio del mar.

Capacidad de asegurar el sostenimiento, (mantenimiento y aprovisionamiento) es decir capacidad de garantizar el Apoyo Logístico.

Capacidad de proteger los Intereses Marítimos, es decir capacidad de desarrollar la Acción del Estado en la Mar.
Capacidades y Mando
de Transformación
Intereses vitales. Son intereses vitales para la Alianza la libertad de navegación, las rutas marítimas, la infraestructura crítica, los derechos de pesca, la seguridad de los flujos energéticos.

La globalización ha favorecido el acceso del terrorismo marítimo internacional que incluye el ataque a los petroleros, buques gaseros, empleo de minas para destruir el tráfico marítimo, empleo de buques mercantes para atacar puertos e infraes- tructuras críticas, como las plataformas petrolíferas, así como el transporte de armas de destrucción masiva y los ataques piráticos.

Las fuerzas aeronavales y anfibias de la OTAN capaces de respuesta rápida y flexible tienen un papel crítico cuyas opciones estratégicas son: Disuasión y de-

fensa colectiva de la Alianza; Prevención y respuesta colectiva de las crisis; Protección de los intereses de la Alianza en el ámbito marítimo; Seguridad Naval.

El Poder Naval de la OTAN es un componente clave para disuadir la agresión. Requiere una respuesta rápida, creíble y comprobada. La contribución naval a la Defensa Colectiva descansa en un despliegue rápido, de un eficaz control del mar, de fuerzas de ataque y anfibias y de una demostración regular de sus capacidades disuasorias. La Alianza debe contar con una capacidad inicial de respuesta capaz de desplegar al menor aviso. Debe asegurar que la Fuerza de Respuesta de la OTAN pueda integrar sin sutura la mayor fuerza de ataque y anfibia, de apoyo capaz de integrar un espectro completo de operaciones.

Defensa de misiles. La proliferación de la tecnología de misiles balísticos y de crucero afecta a la seguridad que amenaza crecientemente a la Alianza. La NATO perseguirá el desarrollo de una fuerza aeronaval basada en la mar, de su iniciativa de defensa de misiles balísticos de teatro, posiblemente mezclada con las fuerzas navales permanentes de la OTAN, que incluya un conjunto de buques aliados con capacidad de defensa contra misiles balísticos y con capacidad de mando y control.