La Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil está hoy aquí para venerarte
ante tu tumba en esta Catedral de Santiago de Compostela, “Campo de la Estrella” de donde procede el nombre
de esta bella ciudad, capital gallega, española y universal. Nos acompañan nuestras esposas, viudas y
huérfanos que también son miembros de la Real Hermandad. Asimismo están presentes compañeros de armas,
veteranos como nosotros, que son miembros de otras Asociaciones Militares vinculadas a la nuestra. Así como
representantes de Asociaciones de carácter militar integradas por aquellos que en algún momento de sus vidas
han formado en nuestras filas procedentes de la Universidad o que hicieron el servicio militar como soldados
y hoy ejercen profesiones liberales. Todos hemos prestado un juramento de fidelidad a la Bandera y amamos
a España, a toda España, diversa y multicultural.
Además nos sentimos descendientes de aquellos antepasados nuestros que recibieron la buena nueva de Ti,
directamente, o de algunos de tus discípulos, siete de los cuales, los SIETE VARONES APOSTÓLICOS según
la tradición, después de ser ordenados obispos por San Pedro en Roma, continuaron la obra evangelizadora,
en España, que tú habías iniciado. De Ti y de ellos recibimos el legado más preciado que nos pudieron dejar:
La Fe en Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.
Así que tenemos un doble compromiso que hemos aceptado libremente, recibido de la Predicación Apostólica
y de nuestros padres, de generación en generación, en una transmisión continua que se ha de prolongar
hasta el fin de los tiempos: Fidelidad a la Fe que Tú nos ha transmitido por la que nos incorporamos a la Iglesia
de Cristo y fidelidad a España como españoles y en virtud, además, del Juramento prestado. Llevamos toda
la vida tratando de ser fieles a ambos compromisos. Con muchos fallos, omisiones, claudicaciones, pero con
un deseo sincero de vivirlos como un solo COMPROMISO. Todos hemos experimentado que cuando el desánimo
se apodera de nosotros, nuestra fuerza interior disminuye y lo vemos todo inalcanzable. Ayúdanos,
Apóstol Santiago, a comprender que la fuerza no está en nosotros, recuérdanos que hay que acudir a Dios y
nunca desfalleceremos, hay que creer que es verdad aquello que nos dijo el Señor: ”Ordenad con Fe a una montaña
que se precipite en el mar y lo hará”. Esta es la actitud interior que hemos de tener para afrontar, con alegría
y optimismo, este último tramo de nuestra vida hasta que Dios quiera llamarnos a su presencia. Estamos
obligados a transmitir a los más jóvenes, con el ejemplo de nuestras vidas, que no hay motivos para el desaliento,
muy al contrario, tenemos muchas cosas que hacer entre todos juntos, así que menos lamentaciones
y más oración y acción.
Imbuidos de este espíritu te pedimos por el Santo Padre, el Papa, y por los Obispos, a los que Tú y el resto
de los Apóstoles nombrasteis vuestros sucesores encomendándoles el Magisterio de la Iglesia. Hazles llegar
el calor de nuestro afecto y la fuerza de nuestras oraciones para que no se desalienten y se mantengan fieles
a la Misión encomendada. Ayúdanos a prepararnos para recibir al Santo Padre que el próximo mes de noviembre
vendrá a esta ciudad como peregrino, tal como ha declarado él mismo, y posteriormente acudirá a Barcelona
para consagrar el templo de la Sagrada Familia. Te pido de modo especial por la Conferencia Episcopal
Española, tus sucesores en España, que nos orientan en el camino recto a seguir en cuestiones de Fe y nos informan
de cómo incorporar a esa vida de Fe las realidades terrenas. También lo hago por el Arzobispo de esta
Diócesis, Monseñor Barrio. Gracias por su ayuda y consejo, Monseñor. Y también por el Arzobispo de nuestra
diócesis militar, Monseñor del Río Martín, somos su grey.
Te pedimos igualmente por los sacerdotes. Generosos, dedicados a su ministerio y siempre disponibles hacia
nosotros cuando necesitamos que nos devuelvan la paz interior. Que ellos también se sientan queridos y apoyados
por todos nosotros, todos somos iglesia. Intercede ante el Señor para que envíe su Espíritu sobre los sacerdotes
castrenses con los que hemos compartido toda una vida militar en los diferentes destinos por los que
hemos pasado. El “páter”, como cariñosamente les llamamos, siempre estaba donde tenía que estar.
Te pedimos por todos aquellos que desde todos los rincones de Europa y del mundo hacen tu Camino, especialmente
en este año Jacobeo declarado así por el Papa Calixto II que en 1122 instituyó y proclamó Año
Santo Jacobeo, con todos sus privilegios, todos los años que tu festividad coincide con el Domingo. Que Europa siga fiel a su tradición cristiana. Perdona que haga una mención especial a los peregrinos de todos los
rincones de España que este año han hecho, están haciendo y harán la Ruta Jacobea hasta esta Catedral para
venerarte. Ellos a diferencia nuestra, sí, que han sufrido en sus cuerpos el cansancio y el quebranto físico de
un duro camino. Pero al llegar a este Pórtico de la gloria y abrazarte han sentido y sentirán la satisfacción inmensa
del deber cumplido, como decimos los militares, además de haberse enriquecido muchísimo espiritualmente.
Te pido ahora por España a la que llevamos todos en el corazón.
En primer lugar por el Rey, que Dios guarde. La Monarquía Parlamentaria, que él encarna, ha dado uno de
los periodos más largos y más fecundos de paz y prosperidad a España. Intercede Santo Patrón para que el Espíritu
Santo inspire sus acciones y siga siendo el Rey de todos los españoles. Petición que hacemos extensiva
al Príncipe de Asturias, llamado a suceder a su padre como Rey de España. También te pido y te pedimos por
la Reina y toda la familia real. Te damos gracias Señor por el éxito de la intervención quirúrgica a la que ha
sido sometido el Rey, y esperamos con tu ayuda que se recupere pronto.
Sabes perfectamente, Apóstol Santiago, que lo que más nos duele es la Ley del Aborto. Dios, que ha bendecido
la unión del hombre y la mujer con el santo Sacramento del Matrimonio, nos ha dado la facultad de
procrear con Él y así hacer posible el mandato de “Creced, multiplicaos y llenad la Tierra”. Sólo Dios nos da
y quita la vida, para darnos una mejor. Ayúdanos, junto a nuestros obispos, sacerdotes y todos nosotros, la Iglesia
de España, a formar rectamente la conciencia de los españoles para que nunca apliquemos esta Ley.
Te pedimos tu intercesión para que ilumines la mente de nuestros gobernantes a fin de que aún no participando
de nuestra Fe, la rectitud de sus intenciones les lleve a ella o al respeto de la Ley Natural impresa en
nuestra alma.
Te pido Santo Patrón de España, por las Fuerzas Armadas y por la Guardia Civil así como por los que ostentan
ahora el Mando Militar de las mismas. Que nuestros Mandos sepan mantener alto el espíritu de servicio
de nuestros soldados y guardia civiles para cumplir con generosidad la alta misión que tenemos
encomendada, la Defensa de España. Esta misión, en cumplimiento de órdenes del gobierno de la Nación y
como resultado de acuerdos suscritos por España con Organizaciones Internacionales y con países aliados y
amigos, nos vemos obligados a cumplirla en países alejados del solar patrio para mantener la paz y seguridad
internacionales en los que muchos de nuestros hombres y mujeres, mueren en acto de servicio. Descansen
en paz.
Sabes perfectamente, señor Santiago, cuáles son los ideales y los fines de nuestra Real Hermandad. Forman
parte de este único COMPROMISO, del que te hablé anteriormente, que tratamos de cumplir con absoluta coherencia:
fidelidad a la Fe recibida y fidelidad a España. Ayúdanos y danos la fuerza interior para que seamos
inasequibles al desaliento y seamos un ejemplo para las jóvenes generaciones
de militares que nos siguen.
EDUARDO GONZÁLEZ-GALLARZA MORALES
PRESIDENTE NACIONAL