Querido Director:
En este tiempo de pago de cuotas anuales nos
estamos encontrando con un aluvión de viudas
que al faltar el marido lector de nuestra Revista
no encuentran interés en ella porque los temas
no los sienten cercanos.
Lejos de pretender que en la misma proporción
que a los hombres la Revista publique espacios
concretos para las mujeres.
Para los muy veteranos el ejemplo fue “Blanco
y Negro” de los años 1920 antes y después que
interesaba a los padres, madres e hijos de las
familias españolas. Artículos cortos, profusión
de fotografías, noticias que aun no siendo de
actualidad siempre son interesantes, viajes, biografías,
teatro, cine, actividades artísticas.
Esta Delegación considera que los espacios actuales
“Para ti”, “De cine” y “Recetas” cumplen
el objetivo, tal vez insuficientemente.
En nuestra opinión sería interesante que se recabase
en todas las Delegaciones, con un cuestionario
idéntico, sus opiniones y propuestas
concretas de secciones en la idea de frenar esta
“huida” de muchas mujeres, por cierto, el grupo
mayoritario de lectoreas en Europa, y en concreto
en España, de novelas y revistas específicas.
RAFAEL GARCÍA JIMÉNEZ
CORONEL DE INTENDENCIA
Estimado Director:
Como militar retirado, tengo el orgullo de pertenecer
a la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil como
“Socio de Honor” y en la que desempeño el
cargo de Secretario de la misma.
Y como soy iluso, y después de marcarme un
período de reflexión, me decido a escribir estas
líneas, aún siendo consciente de que no soy un
escritor profesional, pero espero y deseo que
me perdonen si en algo me salgo del listón que
me he marcado y les ruego piensen que además
de la pluma, me dirijo a vosotros con el corazón..
Principalmente hoy, quiero referirme a las numerosas
bajas que sufrimos en la Delegación,
que no compensan las altas, y es que parece que
nuestros compañeros, en cualquier situación
(reserva, retirados, activos, etc.), ignoran, o desean
ignorar nuestra existencia, el fundamento
de nuestra asociación y el ánimo que nos
alienta.
No se porqué nos falla la nueva captación de
socios entre los compañeros. Es verdad que la
tarea no es fácil, en dar a conocer a la Hermandad,
a pesar de que muchos actos los celebramos
en los distintos acuartelamientos de la
ciudad; las visitas culturales y viajes programados,
etc., lo que nos invita a reflexionar que
algo está fallando en nuestro empeño.
En el año 1974 teníamos en nuestras filas 2.500
socios y actualmente sólo contamos con 1.010
los que supone un gran descenso, teniendo en
cuenta además, que el 80% son viudas y huérfanos
y socios colaboradores, afines a nuestro
ideal, por ello creo que sería necesario intentar
buscar motivos y posibles soluciones.
A medida que va pasando el tiempo, el compañerismo
se hace más débil, somos más indiferentes
con la vocación que nos impulsó a servir
a nuestra Patria en las Fuerzas Armadas.
Las nuevas normas hacen que vayamos al cuartel
como si fuera a un puesto de trabajo en una
empresa cualquiera, sin pensar que el militar nunca deja de serlo, cualquiera que sea su situación,
y jamás debe olvidar el sentido de Patria,
la Bandera a la que juramos, el honor, la
lealtad y el compañerismo.
A veces creo que algunos consideran que pertenecer
a la Hermandad es cosa de viejos y no
una continuación de conservar el espíritu militar
que siempre tuvimos. Y hasta es posible que
desde nuestra Real Hermandad no hayamos sabido
transmitir los valores ya mencio- nados, y
que merece la pena unirse a nosotros y tomar
parte en nuestras actividades y actos castrenses.
¿Será que no sabemos promocionar la Hermandad,
dando a conocer nuestro quehacer
diario?
Es cierto, y hay que reconocerlo, que todas las
Hermandades padecen de la misma enfermedad,
por ello considero fundamental, que los
compañeros indecisos e indiferentes, nos vayan
conociendo por nuestra presencia con uniforme
y distintivos, en cualquier acto al que podamos
asistir o seamos invitados, bien sea de carácter
militar o civil, dándonos a conocer e imitando
a la Legión, Guardia Civil, etc., sirviendo incluso
de escolta o representación en procesiones
religiosas.
Para terminar, permitidme deciros que la mayoría
estamos en el atardecer de la vida, nuestro
tiempo hemos de emplearlo en algo
positivo, y qué más alegría y satisfacción para
nosotros que seguir relacionándonos con personas
que son afines a nuestros ideales, y que
en nuestra Hermandad tenemos una vocalía de
ayuda al compañero, viudas y huérfanas que la
necesiten y puedes enrolarte en este voluntariado,
una labor en la que te aseguramos un “sobresaliente”.
Anímate y considera la credibilidad de lo que te
expongo, cosa que dudé hacerlo, sintiéndome
acobardado, al emitir este informe, pero consideré
necesario lo expuesto, por respeto y entendimiento
de todos los compañeros.
JOSÉ OCAÑA MARTÍN
SECRETARIO DE LA DELEGACIÓN DE SEVILLA
Apreciado Compañero:
De todos es conocida la caballerosidad de los
miembros de nuestras FuerzasArmadas, en general y de la Marina Española en particular.
En nuestra historia innumerables citas se refieren
a esta idiosincrasia; desde el siglo XVII
“…aquí, en fin, la cortesía, la fineza, la amistad,
el buen trato, la verdad” hasta el siglo XX.
“La calidad de los ejércitos la reflejan sus
cuerpos de oficiales, su patriotismo, su caballerosidad”. Cualidades que entre otras, hizo
que muchos españoles abrazaran la carrera de
las armas, como religión de hombres honrados.
Mi gran sorpresa ha sido durante mi estancia,
por unos días, en San Fernando (Cádiz) al ir a
visitar el Club Naval de Oficiales se me negase
la entrada, una vez identificado, por no ser
socio y no sólo por el fondo del hecho, sino
también por las formas de la conserje, no precisamente
exquisitas.
En contraste con esta actuación, comentar el
trato que el Club Náutico de Gran Canaria sociedad
privada, dispensa a los oficiales de la
Armada, de paso por esta isla, poniendo a su
disposición todas sus instalaciones durante su
estancia, por el mero hecho de su condición.
Por último recomendar a la Junta Directiva del
Club Naval, antes citado, comisionen a algún
miembro de su organismo para visitar nuestra
isla y así puedan tomar nota del trato, delicadeza,
cortesía y caballerosidad, que tiene un
club civil y privado con los oficiales de la Armada,
tanto españoles como extranjeros.
JOSÉ Mª FERRAGUT HURTADO