Querido Director:

En este tiempo de pago de cuotas anuales nos estamos encontrando con un aluvión de viudas que al faltar el marido lector de nuestra Revista no encuentran interés en ella porque los temas no los sienten cercanos.

Lejos de pretender que en la misma proporción que a los hombres la Revista publique espacios concretos para las mujeres.

Para los muy veteranos el ejemplo fue “Blanco y Negro” de los años 1920 antes y después que interesaba a los padres, madres e hijos de las familias españolas. Artículos cortos, profusión de fotografías, noticias que aun no siendo de actualidad siempre son interesantes, viajes, biografías, teatro, cine, actividades artísticas.

Esta Delegación considera que los espacios actuales “Para ti”, “De cine” y “Recetas” cumplen el objetivo, tal vez insuficientemente.

En nuestra opinión sería interesante que se recabase en todas las Delegaciones, con un cuestionario idéntico, sus opiniones y propuestas concretas de secciones en la idea de frenar esta “huida” de muchas mujeres, por cierto, el grupo mayoritario de lectoreas en Europa, y en concreto en España, de novelas y revistas específicas.

RAFAEL GARCÍA JIMÉNEZ
CORONEL DE INTENDENCIA

Cartas al Director
El 60% de nuestros socios son mujeres
Cartas al Director
Una llamada a la captación de socios
Estimado Director:

Como militar retirado, tengo el orgullo de pertenecer a la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil como “Socio de Honor” y en la que desempeño el cargo de Secretario de la misma.

Y como soy iluso, y después de marcarme un período de reflexión, me decido a escribir estas líneas, aún siendo consciente de que no soy un escritor profesional, pero espero y deseo que me perdonen si en algo me salgo del listón que me he marcado y les ruego piensen que además de la pluma, me dirijo a vosotros con el corazón..

Principalmente hoy, quiero referirme a las numerosas bajas que sufrimos en la Delegación, que no compensan las altas, y es que parece que nuestros compañeros, en cualquier situación (reserva, retirados, activos, etc.), ignoran, o desean ignorar nuestra existencia, el fundamento de nuestra asociación y el ánimo que nos alienta.

No se porqué nos falla la nueva captación de socios entre los compañeros. Es verdad que la tarea no es fácil, en dar a conocer a la Hermandad, a pesar de que muchos actos los celebramos en los distintos acuartelamientos de la ciudad; las visitas culturales y viajes programados, etc., lo que nos invita a reflexionar que algo está fallando en nuestro empeño.

En el año 1974 teníamos en nuestras filas 2.500 socios y actualmente sólo contamos con 1.010 los que supone un gran descenso, teniendo en cuenta además, que el 80% son viudas y huérfanos y socios colaboradores, afines a nuestro ideal, por ello creo que sería necesario intentar buscar motivos y posibles soluciones.

A medida que va pasando el tiempo, el compañerismo se hace más débil, somos más indiferentes con la vocación que nos impulsó a servir a nuestra Patria en las Fuerzas Armadas.

Las nuevas normas hacen que vayamos al cuartel como si fuera a un puesto de trabajo en una empresa cualquiera, sin pensar que el militar nunca deja de serlo, cualquiera que sea su situación, y jamás debe olvidar el sentido de Patria, la Bandera a la que juramos, el honor, la lealtad y el compañerismo.

A veces creo que algunos consideran que pertenecer a la Hermandad es cosa de viejos y no una continuación de conservar el espíritu militar que siempre tuvimos. Y hasta es posible que desde nuestra Real Hermandad no hayamos sabido transmitir los valores ya mencio- nados, y que merece la pena unirse a nosotros y tomar parte en nuestras actividades y actos castrenses. ¿Será que no sabemos promocionar la Hermandad, dando a conocer nuestro quehacer diario?

Es cierto, y hay que reconocerlo, que todas las Hermandades padecen de la misma enfermedad, por ello considero fundamental, que los compañeros indecisos e indiferentes, nos vayan conociendo por nuestra presencia con uniforme y distintivos, en cualquier acto al que podamos asistir o seamos invitados, bien sea de carácter militar o civil, dándonos a conocer e imitando a la Legión, Guardia Civil, etc., sirviendo incluso de escolta o representación en procesiones religiosas.

Para terminar, permitidme deciros que la mayoría estamos en el atardecer de la vida, nuestro tiempo hemos de emplearlo en algo positivo, y qué más alegría y satisfacción para nosotros que seguir relacionándonos con personas que son afines a nuestros ideales, y que en nuestra Hermandad tenemos una vocalía de ayuda al compañero, viudas y huérfanas que la necesiten y puedes enrolarte en este voluntariado, una labor en la que te aseguramos un “sobresaliente”.

Anímate y considera la credibilidad de lo que te expongo, cosa que dudé hacerlo, sintiéndome acobardado, al emitir este informe, pero consideré necesario lo expuesto, por respeto y entendimiento de todos los compañeros.

JOSÉ OCAÑA MARTÍN
SECRETARIO DE LA DELEGACIÓN DE SEVILLA

¡Queremos saber tu opinión!


ESCRÍBENOS A:
Por internet: revista@veteranosfas.com
Por correo a: Revista Tierra, Mar y Aire
Paseo de Moret, 3. 28008 Madrid
Por Fax: 91 544 08 53

La caballerosidad y las Fuerzas Armadas

Apreciado Compañero:

De todos es conocida la caballerosidad de los miembros de nuestras FuerzasArmadas, en general y de la Marina Española en particular.

En nuestra historia innumerables citas se refieren a esta idiosincrasia; desde el siglo XVII “…aquí, en fin, la cortesía, la fineza, la amistad, el buen trato, la verdad” hasta el siglo XX. “La calidad de los ejércitos la reflejan sus cuerpos de oficiales, su patriotismo, su caballerosidad”. Cualidades que entre otras, hizo que muchos españoles abrazaran la carrera de las armas, como religión de hombres honrados. Mi gran sorpresa ha sido durante mi estancia, por unos días, en San Fernando (Cádiz) al ir a visitar el Club Naval de Oficiales se me negase la entrada, una vez identificado, por no ser socio y no sólo por el fondo del hecho, sino también por las formas de la conserje, no precisamente exquisitas.

En contraste con esta actuación, comentar el trato que el Club Náutico de Gran Canaria sociedad privada, dispensa a los oficiales de la Armada, de paso por esta isla, poniendo a su disposición todas sus instalaciones durante su estancia, por el mero hecho de su condición.

Por último recomendar a la Junta Directiva del Club Naval, antes citado, comisionen a algún miembro de su organismo para visitar nuestra isla y así puedan tomar nota del trato, delicadeza, cortesía y caballerosidad, que tiene un club civil y privado con los oficiales de la Armada, tanto españoles como extranjeros.

JOSÉ Mª FERRAGUT HURTADO