Es historia. Donde no llega la memoria está la verdad. En marzo de 1940 durante la
II Guerra Mundial, el dictador Stalin ordenó el asesinato de unos 22.000 prisioneros polacos
en manos del ejército ruso. Fueron fusilados oficiales, profesores, sacerdotes, ingenieros,
los dirigentes de una nación.
El jefe de la NKVD, Beria con la “experiencia piloto” del fusilamiento masivo de
Paracuellos en las cercanías del Madrid republicano, durante la Guerra Civil Española,
llevó a cabo aquella salvaje carnicería.
Solamente podía dirigir la película un director polaco quien nos transmite como si
fuese un documento. Hay escenas reales de aquellas fosas de Katyn, cerca de la ciudad
rusa de Smolensko. Impresiona la verdad desnuda.
Los asesinados, sus familias, sus amigos desfilan ante los estremecidos ojos de los
espectadores que sienten sus corazones parados en las escenas, casi reales, varias, de tiros en la nuca. Estremecedor.
Dos años ha tardado esta película en llegar a España y desgraciadamente cuando el amable lector vea estas líneas
ya no estará en las pantallas.
No interesa a muchos que callaron entonces y ahora.
Cuando todavía viven hijos de los asesinados... y quien ordenó los fusilamientos en España.
Que fuese de obligada proyección en los llamados foros de vanguardia para que conocieran la historia.
Sin adjetivos.
Fue un norteamericano quien enlazó por los aires su país con Europa. Pilotos españoles
atravesaron el atlántico para llegar a Cuba, a Argentina y, en escuadrilla, alcanzaron
las Islas Filipinas (Manila).
En los años 20 y 30 del pasado siglo la eclosión aérea deparó récords impensables
como lo fue el auge de la aviación comercial.
Es una heroína norteamericana que encabezaba un grupo de mujeres aviadoras quien
tuvo a su servicio la poderosa máquina propagandista de su país.
Con trozos de documentales de su tiempo esta película nos lleva a la existencia de
quien como ella se propuso siempre un más difícil todavía.
Los medios cinematográficos recrean aquellos tiempos de aventura con aparatos y escenarios,
tal vez lo mejor de la cinta. Algo fría para los espectadores.
Amelia Earhart se propuso dar la vuelta al mundo. En casi el final del recorrido la travesía
del Pacífico fue su tumba. Con los medios de entonces, encontrar una minúscula isla, su escala de repostaje,
fue una tarea imposible.
La literatura y fantasía creyó ver el accidente como un derribo de la aviación japonesa y su cautiverio ya que
el vuelo incluía una misión de espionaje. Era 1937 en las cercanías del comienzo de la II Guerra Mundial.
La realidad prosaica fue un desastre muy previsible.