Vamos a iniciar este Curso de Encuadernación, explicando someramente lo que va a constituir nuestro elemento de trabajo: EL LIBRO.

Ramón Ruiz de Conejo
Coronel de Ingenieros

Vamos a iniciar en números sucesivos, un sencillo “Curso de Encuadernación”.

Hoy día, tenemos en casa libros desarmados, estropeados, o bien nos llegan con la prensa diaria, promociones de publicaciones por fascículos, que luego hay que llevar a encuadernar. Con este curso, pretendemos solucionar estos problemas, para que, de una manera sencilla y práctica, los lectores puedan, en su domicilio, encuadernar esos fascículos o arreglar esos libros destartalados.

El Arte de la Encuadernación puede ser enormemente complejo, pero con este curso sólo se pretende iniciar a los lectores en esta actividad, que, puedo asegurar, que encontrarán en ella una gran satisfacción  personal,  constituyendo además
una  forma  muy tranquila  y relajada  de hacer un
trabajo en su propia casa.

De todos modos,  si a lo largo del curso, surgieran
dudas  o fuera  necesaria cualquier aclaración,  las
consultas se pueden dirigir a mi correo electrónico:

ramruizco@telefónica.net


¡Ánimo! Y a decidirse a hacer el curso.
A continuación explicaremos las herramientas fundamentales para este trabajo: BASTIDOR y PRENSA (también llamado Telar).

Por descontado, todas las herramientas y elementos necesarios, que pueden ser más o menos sofisticados, se pueden adquirir en tiendas específicas dedicadas a la encuadernación y cuyas direcciones y características se pueden encontrar fácilmente a través de Internet; pero aquí pretendemos explicar la forma de confeccionar nosotros mismos unas herramientas muy sencillas, pudiendo apoyarnos para conseguirlo en comercios de ferretería, bricolage, imprenta, etc.
Lo que podemos hacer
Lo que podemos hacer

Explicaremos en primer lugar:

EL BASTIDOR


Es el elemento necesario para efectuar el cosido
de los diferentes cuadernillos.  En esencia, cons-
ta de una base de aglomerado (mejor, con mela-
mina y canteada en sus cuatro costados), apoya-
da en cuatro  tacos de  goma y ranurada en uno
de los lados más largos,  y de un listón de made-
ra de 2´5 x 2´5 cm., perforado en sus extremos, para poder deslizarlo a lo largo de dos redondos roscados, sujetos verticalmente, mediante tuercas y sus arandelas corres- pondientes, a dicha base..

Otra herramienta fundamental es:

LA PRENSA


Esta sencilla prensa consta , en esencia, de dos tacos de madera o aglomerado DM. En el taco inferior se sujetarán verticalmente, mediante tuercas (la de abajo, mejor, embutida), dos redondos roscados, y el taco superior se perforará para que pueda deslizarse a lo largo de los redondos roscados para tensar las cuerdas o cintas mediante palomillas y sus arandelas correspondientes.

Entre un taco y otro se pondrá el libro que haya que prensar, colocado entre dos tableros de aglomerado de 1 cm. de grueso. Serán necesarios dos juegos de estos tableros. Uno de 23 x 30 cm. para los libros de tamaño folio, y otro de 15 x 23 cm. para los libros más pequeños.
Otros  elementos  necesarios  para  iniciar  la
encuadernación son.

AGUJAS.- Una larga y sin punta.

PLEGADERA.- De  madera,  hueso o marfil,
para  plegar los cuadernillos y para facilitar su
cosido  a la hora de introducir la aguja por las
muescas que se harán en los cuadernillos.
                    
CUERDA.- De un grosor proporcionado a los
cuadernillos. Puede ser de cáñamo y se vende
por bobinas.

CINTA.- De algodón  blanco o crudo y de 10
ó 16 mm. de anchura.

HILO.- De nylon. Bobinas del nº 5 ó nº 6.

SERRUCHO.- Para hacer las muescas en los cuadernillos.

CHINCHETAS.- Para sujetar las cuerdas o cintas al listón del bastidor

Ya tenemos los elementos necesarios para empezar a encuadernar. Interesará dedicarse a preparar estos elementos, pues hasta el próximo número no empezaremos a explicar lo que realmente constituye el trabajo de encuadernar, aunque ya veamos, a continuación, cómo preparar los materiales para nuestro trabajo.

Lo primero que habrá que hacer, en caso de trabajar con fascículos o cuadernillos sueltos, es quitar las grapas, en su caso, plegar bien los lomos con la plegadera, y en caso de que se trate de un libro estropeado, habrá que desarmarlo totalmente, quitándole tapas y lomera, separando los cuadernillos, y limpiándolos de los restos de cola o pegamento, hasta dejarlos totalmente limpios.

Ahora se colocan los cuadernillos, bien apilados, entre los tableros para prensarlos, dejando los lomos algo fuera, para, con el serrucho, hacer una serie de muescas, que según sea la forma de cosido que vayamos a emplear serán distintas: unas sencillas con objeto de pasar la aguja con el hilo, y otras más anchas, de forma que entre en ellas la cuerda que utilicemos.
Veamos cómo hay que colocarse  ante el basti-
dor  y cómo poner  los cuadernillos para traba-
jar con comodidad.  Nuestra posición debe ser
como la que se indica en la figura, así como la
de los cuadernillos,  que se colocarán apilados,
bien  ordenados,  con la  página  primera hacia
abajo.  Las cuerdas o cintas se colocarán intro-
duciéndolas  por la ranura  de la base del basti-
dor, habiendo anudado un extremo a algún ob-
jeto,  como puede ser un botón o una pequeña
pieza de madera, para que haga tope al subir el
otro extremo  de la cuerda hacia el listón de di-
cho bastidor, sobre el que se enrollará, sujetán-
dola  después  con una chincheta.  Las cuerdas
tienen que  coincidir  con las  muescas del cua-
dernillo  que  hay  sobre  la  base  del  bastidor.
Estas muescas tienen que ser, al menos, de la anchura de las cuerdas y suficientemente profundas para que las cuerdas entren totalmente en ellas, y en caso de que no lo hayamos hecho así, nos ayudaremos de un fino punzón para perforarlas y permitir además el paso de la aguja con facilidad.
En la próxima lección explicaremos cómo hacer el cosido de cuadernillos.
Empezaremos por el más sencillo:

EL COSIDO CON CUERDAS.