Pedro Ramírez Verdún
Coronel de Infantería DEM
VUELTA AL HORIZONTE

 

VUELTA AL HORIZONTE

Haití tiene una historia larga y legendaria, conserva una cultura muy rica, es el resultado de mezcla de franceses, africanos y españoles. Haití proclamó su independencia el 1 de enero de 1804, siendo el segundo país del continente americano y primero de América Latina en acceder a ella tras un singular proceso revolucionario de carácter abolicionista iniciado en 1791 que desembocó en una prolongada lucha armada contra Francia, la potencia colonizadora desde finales del siglo XVII. Este proceso convirtió a Haití, cuya base étnica poblacional tiene en un 95% su origen en habitantes del África subsahariana. Fue escenario del primer caso en la Historia Universal por el que la rebelión de la población sometida al sistema de esclavitud condujo a su emancipación y a la abolición de esta forma de explotación de forma autónoma y perdurable en el tiempo, sentando un precedente definitivo para la supresión del comercio de esclavos.

Haití es una República, según la última Constitución aprobada en 1987. La última crisis de 2004 forzó la intervención de Naciones Unidas mediante el destacamento de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití. Tras un proceso electoral tutelado por la comunidad internacional en 2006, el Jefe del Estado, elegido por sufragio universal, es René Préval. No obstante debido a la inestabilidad constante de los gobiernos el Estado Haitiano es casi un Estado “fallido”, donde la desigualdad entre sus ciudadanos es muy alta, el orden ciudadano está constantemente alterado y comprometido lo que ha degenerado en un mal endémico.

La deficiente economía de Haití generó en 2009 un producto interior bruto de escasamente 6.910 millones de dólares y una renta per cápita de 770 dólares, siendo la más pobre de todo el continente americano y una de las más desfavorecidas del mundo. El 80% de su población vive bajo el umbral de pobreza y un 75% de ella es dependiente de un sector de la agricultura y pesca organizado en pequeñas y frágiles explotaciones que sólo permiten la subsistencia debido a su fragilidad por la carencia y empobrecimiento del suelo disponible. Esta situación tiene su origen en la sobreexplotación y la erosión del terreno, consecuencia de una intensiva y descontrolada deforestación que ha llevado la superficie arbolada de Haití del 60% en 1923 a menos del 2% en 2006 y a su escasa industrialización. Las devastadoras tormentas tropicales que se sucedieron a lo largo de 2008, afectaron a las escasas infraestructuras disponibles de comunicaciones que sufren de la carencia de inversiones sostenidas por culpa de la inestabilidad y la violencia y que impiden que rápidamente lleguen las ayudas humanitarias a una población necesitada de ella imperiosamente. Haití está incluido en el programa del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial para los Países en vías de desarrollo altamente endeudados.

La pobreza resulta extrema en gran parte de la po-
blación, tanto que sus ingresos no les alcanza para
adquirir un poco de arroz  u otros  alimentos bási-
cos,  debiendo alimentarse  para subsistir con una

HAITÍ,
un país desquiciado

HAITÍ,
un país desquiciado

H
aití, situado en la parte occidental de la isla La Española. La superficie total es de 27.750 km², acoge a una población de 10.033.000 habitantes Su capital es Puerto Príncipe, gravemente dañada por el reciente terremoto del 12 de enero de 2010. Aunque Haití promedia cerca de 270 personas por km², su población está concentrada más fuertemente en las zonas urbanas, planicies costeras y valles.
                                                                                          especie de galletas hechas de lodo (barro),                                                                                           manteca vegetal y sal, que es vendida a bajo                                                                                           precio, lo que acarrea secuelas de desnutrición y otros males físicos. La esperanza de vida es de 57 años. El promedio de hijos por mujer es de 4,86 (el promedio más alto del continente americano). La tasa de crecimiento poblacional es del 2,45% por año. Tan sólo el 52,9% de la población está alfabetizada.

La religión principal es la católica, que practica el 60% de la población haitiana. También hay un grupo de protestantes, que forman la minoría religiosa más importante del país. Otras minorías las forman los animistas. El Vudú Haitiano, una tradición asociada a la llegada de esclavos desde África al Nuevo Mundo hace único al país, y es practicado por algo más de la mitad de la población, existen algunos haitianos fieles al vudú que lo tienen cómo única creencia.

La Sanidad es otro de los aspectos donde las necesidades son más patentes. Poco más de la mitad de los niños del Haití están vacunados y solamente el 40% de ellos tienen acceso a la asistencia médica básica. Incluso antes de este terremoto, casi la mitad de las causas de muertes eran atribuidas al SIDA, infecciones respiratorias, meningitis y enfermedades de diarrea, incluyendo el cólera y la tifoidea. El 90% de los niños del Haití sufren de enfermedades hídricas y de parásitos intestinales. Aproximadamente el 5% de la población adulta sufren del SIDA. Los casos de tuberculosis son de diez veces más altos que el promedio del resto de América Latina.

Este país ocupa el puesto 149 de 182 países según el Índice de Desarrollo Humano, lo que ha generado una seria preocupación  sobre todo  en la capacidad
de hospitales  y servicios básicos de salud y pri-
meros auxilios para poder afrontar una catástro-
fe sísmica de esta envergadura.
                                                                                     Haití recibe anualmente cooperación y ayuda                                                                                      humanitaria de países desarrollados tanto de                                                                                      América como de otras partes del mundo. La                                                                                      ayuda extranjera compone aproximadamente el 30% del presupuesto nacional del gobierno. El mayor donante son los Estados Unidos, seguidos de Canadá y la Unión Europea. Tras el terremoto, China prometió aportar 4.2 millones para ayudar en la reconstrucción de la isla. Después de esta catástrofe, el presidente estadounidense Barack Obama ha prometido cien millones de dólares en ayuda Las naciones de la Unión Europea prometieron más de cuatrocientos millones de euros en ayuda de emergencia y fondos para la reconstrucción de Haití. La solidaridad internacional ha sido impresionante y la acción de España modélica.

Los efectos causados sobre el país más pobre de América Latina han sido devastadores. Los cuerpos recuperados al 24 de enero superan los 120.000, calculándose que el número de muertos podría llegar a los 200.000. Los heridos superan los 250.000 y han quedado sin hogar a un millón de personas. Se considera una de las catástrofes humanitarias más graves de la historia. De acuerdo con un miembro del servicio geológico de Estados Unidos, en base a la magnitud y ubicación del terremoto, alrededor de tres millones de personas se han visto afectadas aunque datos exactos tardarán en llegar debido al alcance de los daños.

El terremoto ha sido calificado como el mayor sismo registrado en Haití en doscientos años Una de las consecuencias del terremoto fue el colapso de todas las líneas telefónicas siendo fundamental el uso de Internet, Las redes sociales en especial han sido ampliamente usadas para la obtención y difusión de información e imágenes del suceso.

Todo el personal que se encontraba en el edificio de las Naciones Unidas pereció, incluyendo el jefe de la misión de la ONU, Hédi Annabi, quien estaba reunido con una delegación china en el momento del desastre. Unos 150 trabajadores de la ONU se encuentran desaparecidos, entre ellos el subjefe de la misión. Unos 25 cascos azules han fallecido y unos 23 están desaparecidos. Aquí hemos de dejar claro la actitud heroica de los funcionarios pertenecientes a Naciones Unidas, que a pesar del colapso sufrido por sus instalaciones, se mantuvieron al pie del cañón, como conocemos por algunos de ellos con los que tenemos una cordial amistad.

Muchas viviendas se colapsaron tras el terremoto dejando sin techo a muchos ciudadanos. Tanta actividad sísmica acabó con edificios gubernamentales de construcción más sólida, como el Palacio Nacional y la Catedral de Notre Danme, también la ONU confirmó que el cuartel general de la Misión de Estabilización en Haití, localizado en Puerto Príncipe, había sufrido serios daños, al igual que otras instalaciones de la organización.

Poco después del terremoto que azotó al país, la ayuda humanitaria no se ha hecho esperar, tanto como los Estados Unidos, países Iberoamericanos y Europeos (España de forma ejemplar), la Cruz Roja Internacional, Cáritas Internacional, la Secretaría General Iberoamericana, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial entre otros, anunciaron el envío de dinero, alimentos, voluntarios, bomberos, expertos y hasta perros especializados en búsquedas. Debido al gran número de heridos por el terremoto, en los primeros momentos muchas personas tuvieron que ser trasladadas a la República Dominicana, donde decenas de personas gravemente heridas fueron tratadas y salvando así su vida.

El caos es impresionante, emociona contemplar las imágenes que facilitan los medios de comunicación social, el pillaje, los robos y saqueos aparecen a la orden del día. La decisión del Presidente Norteamericano de enviar 12.000 soldados, un portaviones y un buque hospital, para garantizar el orden y facilitar la ayuda humanitaria, es de un valor incalculable y no podemos dejar de reconocer su oportunidad. El gobierno de España que ya mantiene efectivos de la Guardia Civil y Policía Nacional, ha decidido de forma acertada enviar el Buque Castilla (dotado de hospital a bordo con cuarenta médicos especialistas en distintas disciplinas médicas y cuatrocientos soldados de Infantería de Marina), para ayudar a solucionar necesidades sanitarias y de orden.