La Hermandad de Veteranos con su proyectada
peregrinación del pasado mayo, vino a ofrecernos
esa oportunidad.
Y hacia allá partimos ilusionados, junto a un matrimonio
amigo, mi esposa y yo siguiendo los
pasos de Pablo por aquellas tierras cargadas de
historia y cultura milenarias, cruce de caminos y
paso constante de civilizaciones durante siglos.
Después de un vuelo sin incidencias, pisando ya
suelo de la vieja Anatolia, iniciamos nuestro periplo.
Buen ambiente en los autobuses. En principio y
hasta acoplarnos, como un revuelo de pájaros.
Sobre los asientos, compañeros de viaje, que en
poco tiempo pasarían a ser amigos. En cabecera,
poniendo orden, atenta a todo detalle Yuna, nuestra
guía, persona muy especial, simpática, inteligente,
acogedora. Esporádicamente, Constantino
nuestro pastor, “pater” ameno ocurrente y sabio,
que en su rotación por los autobuses, venía a
“embobarnos” con sus lecciones magistrales.
Los autobuses se pusieron en marcha. Dispusimos
nuestras cámaras. Los ojos muy abiertos,
dispuestos a llenarlos de imágenes para el recuerdo.
Comenzaba nuestro peregrinaje:
EFESO (Efés) PUMAKKALE (Herópolis),
KONYA, LAKAPADOCIA…Y al fin ESTAMBUL,
último objetivo en nuestro peregrinar. Tres
días de estancia, visitas guiadas y tiempo libre.
Todo presagiaba un final feliz.
…Pero “el hombre propone y …”
Nada más embarcar en el llamado “Crucero Másmara”
sufro un fatal y aparatoso accidente, soy
ingresado en la llamada “Clínica Alemana”
(Almón Hastanesi), donde permanezco tres días,
pasados los cuales se me permite el regreso a Madrid.
A día de hoy –y quiero contarlo porque sé, os alegrará–
tras dos meses de inmovilización y otros
tantos de rehabilitación, que ahora termino, puede
decirse me encuentro perfectamente. Y en ello,
vosotros tenéis parte, porque hicisteis algo que
nunca podremos olvidar.
Ocurrido mi accidente, desde el primer momento,
el interés despertado fue general. Personas en derredor
nuestro, preocupadas, atentas, dispuestas
a ayudarnos en lo que fuera. Érais vosotros. Organizadores,
guías, compañeros.
Es de recibo, que ahora, tanto mi esposa como
yo, queramos corresponder con nuestro agradecimiento.
Muchas gracias a todos.
Nuestro reconocimiento muy especial a los más
cercanos, a los que quitándole a su tiempo libre,
estuvieron a pie de cama, saliendo al paso en
cualquier problema puntual, bien sirviéndonos de
intérpretes con los facultativos, bien atentos a la
resolución de “engorrosos” papeleos (trámites
hospitalarios, seguros, etc.). Personas como Tuna,
su compañera Perla, Carlos y el “impagable” Ismael,
nuestra “sombra” que estuvo con nosotros
hasta la misma pasarela del avión que nos volvía
a Madrid.
Nunca lo olvidaremos.
Reconocimiento así mismo a la Hermandad de
Veteranos por sus prestaciones y apoyo así como
el debido a nuestro Presidente que acompañado
de su esposa tuvo la deferencia de visitarnos, interesándose
por mi estado y alentándonos con sus
palabras.
Una vez más muchas gracias… y se me ocurre,
que también debemos dárselas a San Pablo, que
sin duda andaba por allá y al estilo pamplonés
quiso “echarme un capote”.
JESÚS DE LA CRUZ RODRÍGUEZ DE SEGOVIA
SOCIO DE LA HERMANDAD
Distinguido amigo:
He disfrutado mucho con el “¡Encuentra la respuesta!”
en la página 65, en el número 292 de esa
espléndida revista que hace vibrar a tanta “buena
gente”.
Pero en la 6ª pregunta hay un gazapo (para mí
que es una trampa para cazar incautos…) ya que
el Airpeed Envoy que, con el General Mola a
bordo se estrelló el 3 de junio de 1937, lo pilotaba
el Capitán Chamorro, que pereció también
en el accidente.
No podía ser Fernando Rein Loring quien durante
muchísimos años fue Comandante de Iberia en
las rutas transoceánicas y en Mayo de 1948 fue
galardonado con la Medalla Aérea, junto con
otros dos “grandes” de la aviación comercial española:
José Mª Ansaldo y Teodosio Pombo.
También pudiera deberse al gazapo a que Rein
Loring –al que pilló la guerra en zona republicana–
se pasó a la zona nacional precisamente
con el Airspeed Envoy en el que se estrelló el General
Mola.
Con estas líneas le envío un cariñoso abrazo y las
gracias por esa fenomenal publicación que leo y
releo (y a veces, comparto con alguno de mis
hijos).
PABLO CANOSA
SOCIO DE LA HERMANDAD
N. de R. - Agradecemos a nuestro lector la corrección
a ¡Encuentra la respuesta! del número 292.
Sr. Director:
Es una muestra de admiración y agradecimiento
por la Revista Tierra, Mar y Aire, sus contenidos,
sus dignas plumas colaboradoras.
Deseo, algún día, tener la inspiración que me permita
poner mi grano de arena con la opinión más
insignificante.
LUIS JIMÉNEZ LLANOS
CAPITÁN INGENIERO TÉCNICO
DE ARMAMENTO Y MATERIAL