Señores políticos: La Memoria Histórica para mí
significa olvidar lo amargo y desagradable de la
Historia de nuestra Patria.
Al Partido Popular no le conozco, creo que es centro
derecha.
Al Excmo. Ayuntamiento de Madrid, lo conozco y
me sorprende. No se por que tiene que desautorizar
a los Ediles anteriores, el que está ahora ocupando
el Sillón.
Al amparo de una Ley de la Memoria Histórica y a
petición de un partido político, se cometen algunas
tropelías. Quitan medallas y alcaldías de honor
otorgadas por otros alcaldes. ¿Van a quitar a la persona
de D. Francisco Franco el éxito de haber aconsejado
a mi Augusto Padre, el Rey Alfonso XIII, el
desembarco de Alhucemas, éxito, que sirvió de modelo
al General Einsenhower en el desembarco de
Normandía en la Segunda Guerra Mundial?
¿Van a quitarle la cruz Laureada de San Fernando?
¿Le van a quitar su victoria sobre el comunismo,
siendo el único general del mundo que lo hizo? Y
no se lo perdonan los comunistas del Mundo.
¿Van a quitarle el haber mantenido neutral a España
en la Segunda Guerra Mundial, con los dos bandos
queriendo pasar por España? Más importante, que la
neutralidad de la Primera Guerra Mundial, conseguida
por el Rey Alfonso XIII.
¿Van a quitarle que con su Gobierno, los Señores
del Opus Dei aproximadamente entre los años 1958
al 1962 hicieron en España la octava potencia del
mundo?
¿Van a quitarle su objetividad al elegir para sucederle,
la Monarquía Parlamentaria, apolítica y representativa
de todos los españoles, con lo que se
pudo hacer la transición (cediendo, todos los partidos)
y la Constitución que nos representa a todos?
Señores políticos, no confundan la libertad conseguida
con el libertinaje de algunos.
LEANDRO ALFONSO DE BORBÓN
INFANTE DE ESPAÑA
Desde que el Generalísimo Franco entregó dicho
Museo, además del Castillo, a la ciudad de Barcelona,
ha pasado casi medio siglo. Todo ha sido barrido, borrado,
eliminado…sin una razón lógica, justa o simplemente
cultural. Pero lo más triste es que, siendo la
eliminación de ese extraordinario museo un objetivo
claro del más rancio antimilitarismo catalanista, nada
se ha hecho para impedirlo. Es decir que cuando se
busca a los responsables por acción u omisión, hay
que mirar también para dentro de casa.
La penosa situación de este museo, pasaba inadvertida
para el resto de España. Apenas en alguna publicación
militar se mencionaba su penosa situación, parecía ser
un problema que careciese de importancia fuera de Cataluña.
Sin embargo, la pasión y muerte de todo un excelente
museo debiera haber importado a los
responsables de mantener en zona digna eso que se denomina
“cultura de Defensa”, espacio en el que imaginamos
que cabría el Museo Militar de Montjuich.
El Museo del Ejército de Madrid se desalojó, no con
la idea de mejorarlo sino para hacer sitio a una ampliación
del Museo del Prado, y sin que previamente
estuviera preparado el lugar de su nueva instalación,
maniobra larga, carísima y todavía inacabada; ahora
le ha tocado al Museo Militar de Montjuich en Barcelona,
cuya (presunta) reinstalación estará “in
mente divina” teniendo en cuenta que muchos fondos
están siendo reclamados por los generosos donantes
que se niegan a que la cesión que ellos
hicieron para un museo en el castillo de Montjuich,
marche a otro lugar o, sea encerrada, por razones de
secta política, a un oscuro almacén (los almacenes
suelen ser oscuros).
Esperamos, ya a toro pasado, que los responsables
de conservar el patrimonio de nuestra historia militar,
reconsideren pasados errores y omisiones y
mantengan, a partir de ahora, una postura digna, disciplinada
y firme ante nuevos atentados a nuestro
patrimonio, cultura, tradición e Historia
JESÚS FLORES THIES
CORONEL DE ARTILLERÍA
Estimada Sra.:
Recojo la observación que me hace, ciertamente, no
fue afortunado aplicar el calificativo de “fácil” al
regreso del general Rojo. Su memoria, junto a la del
general Miaja, ha sido honrada de manera muy significada:
Sus nombres, bajo el título “Laureada de
Madrid”, figuran en el gran panel de la Academia
de Infantería, junto a todos los Infantes que, a través
de los tiempos y cualquiera que fuera el bando
donde militasen, recibieron la más alta condecoración
al valor: “La Laureada de San Fernando”.
Afectuosamente,
AGUSTÍN MUÑOZ-GRANDES GALILEA
TENIENTE GENERAL DEL EJÉRCITO DE TIERRA