Y eligieron llamarla
HERMANDAD

ue aparte de significar asociación de personas unidas por un lazo común, es un concepto que  implica fraternidad, amistad íntima entre seres que tienen caracteres análogos y una percepción similar en el modo de ver y entender las cosas.

Cuando con la perspectiva que dan los años se analizan las razones en las que basaron la creación de aquella "Hermandad de Retirados", no cabe duda que primó un sentimiento de solidaridad, -aunque entonces sólo se llamara compañerismo.-, en unos tiempos duros en los que lo primero era vivir y después filosofar y no abundaban precisamente ideas de carácter  filantrópico. 

Y nace ya con una vocación de voluntariado. Voluntariado no sólo en el apoyo material y social hacia quienes lo necesitaban, sino en la gestión y administración de las Delegaciones. Ese voluntariado por el que hoy me gustaría abogar. Porque fue con esa silenciosa y a veces anónima entrega de quienes formaban las juntas directivas la que ha permitido llegar a nuestra Hermandad a esta cifra gozosa de sus primeros 50 años de vida y de sus 55 Delegaciones.

A la fundación de Valladolid se unieron pronto las de otras ciudades en las que con mayor o menor fortuna se abordaron proyectos e iniciativas que han ido conformando la Historia de nuestra Hermandad, porque, a mi juicio, la suya es gran parte  la suma de la historia particular de sus Delegaciones.

Es por ello por lo que pienso que sería  un intento vano el tratar de abarcar tantos proyectos e ideas como fueron surgiendo en su seno al cabo de un periodo de tiempo tan dilatado. Se hace preciso reducir el ámbito de proyección a lo que supone aproximadamente el último cuarto de nuestra hermandad, (poco más de 12 años), y así se han recogido en la primera diapositiva los hitos que a mi parecer han destacado de una manera especial en su dinámica y en lo que es hoy su configuración actual.

Todos ellos, y quizás alguno mas que pudiera olvidarse, han ido conformando nuestra actual identidad. Han sido pasos importantes y entre otras cosas, nos han proporcionado mayor  capacidad para el desarrollo de nuestras actividades.

Se  ha recogido incluso la mención a los obligados cambios en nuestro Reglamento y Estatutos, como consecuencia de la cascada de cambios legislativos originados desde la proclamación de nuestra Constitución hasta las últimas leyes orgánicas de adaptación del tejido asociativo español. En mi corta  experiencia personal en la Hermandad, no ha habido Asamblea anual en la que no se haya tenido que afrontar algún asunto de carácter legislativo para la puesta al día o para la modificación de determinados artículos.

Pero al mismo tiempo que se producían esos cambios organizativos y de gestión, se han ido produciendo otros cambios más sutiles en la mentalidad, en la forma de entender la vida, en la adaptación  a unos nuevos tiempos que cambian hoy con extraordinaria rapidez al ritmo de un avance tecnológico imparable. Y  parece razonable que ellos hayan influido de alguna manera  en lo que considero las bases que sustentan la filosofía  de nuestra Hermandad, y que me he aventurado a presentar de forma esquemática en la segunda diapositiva.

sigue manteniendo la capacidad básica para muchas ocupaciones. Esta es una de las causas del extraordinario incremento del Asociacionismo como cauce de expresión de inquietudes, posibilidad de seguir realizando actividades, o para la defensa de intereses y el mutuo apoyo.

Y dentro de la Hermandad  pienso que ya se ha logrado la separación de lo que constituye la Difusión de nuestros ideales y de los principios que sustentan nuestro espíritu, de lo que sería la pura Defensa de nuestros intereses materiales y  de las justas reivindicaciones sociales que mantenemos. De esta forma, mientras que para aquella difusión podemos valernos de la cooperación con Asociaciones afines que comulgan con nuestra manera de pensar,  en lo que es la simple defensa de intereses puede ser positivo llevarla a cabo encuadrados en Organizaciones poderosas que agrupen importantes colectivos, algunos con peculiaridades similares a la nuestra, como es el caso de la Confederación de Organizaciones de Mayores, que por su número de asociados está en condiciones de ejercer mayor influencia. Al fin y al cabo los votos son los votos, y su número es lo que cuenta a la hora de presentar propuestas.

Dado que la frontera entre el hoy y el mañana se diluye diariamente, me he decidido a denominar la última diapositiva como "El futuro en el que estamos". Y es que además, como antes apuntaba, la dinámica de la sociedad lleva una velocidad de crucero que asombraría a quienes hace 50 años fundaron nuestra Hermandad. Aquellos reglamentos "provisionales" que aún llegamos a estudiar, y cuya "provisionalidad" permanecía inmutable durante décadas, son el contrapunto actual a Leyes y Disposiciones que cambian cada cuatro años que dura una Legislatura.

Como es lógico los contenidos que se presentan en este gráfico, se contemplan desde la óptica de lo que  nuestra Hermandad representa. Así se distinguen unos factores de incidencia negativa de otros que pudieran ser aprovechados en nuestro propio beneficio. Más fáciles de definir aquellos que éstos.

Y es que la evidente disminución de Unidades y de los militares de carrera, muy notable en algunas guarniciones en las que antes eran numerosas, hará más difícil el relevo de socios procedentes de esa cantera. Y ¿qué decir de la Guardia Civil?, y no olvidemos que de ambas fuentes debe proceder la esencia y el fundamento de la  vitalidad de nuestra  Hermandad.

Dejando a la simple inspección de la figura el análisis de ambos factores, en el tercero y último, a modo de "cajón de sastre", se han recogido inquietudes, anhelos y sugerencias relacionadas con nuestro devenir. La relación ni ha podido ni ha querido ser exhaustiva, simplemente se han recogido aquellos aspectos considerados de mayor relevancia a juicio de quien esto escribe.

¿Cabe preguntarnos sobre el modelo de Hermandad? ¿Necesitamos redefinir nuestras señas de identidad? En una reunión de 18 Delegaciones mantenida en Zaragoza el mes de Marzo pasado, se abordaron  alguna de estas reflexiones. Y quizás la más importante se refiriera a este punto. A la conclusión de confirmar nuestra identidad. Con nuestros ideales y principios. Con nuestra propia forma de actuar y de presentarnos ante la sociedad a la  que pertenecemos.

Félix González Bueno
Q

Así por ejemplo el abandono de la palabra "Retirado" por la de "Veterano". Porque esa iniciativa no supuso simplemente un cambio semántico de una palabra por otra. Quiso incidirse en algo más profundo y significativo. Porque retirar supone  quitar de la circulación algo que ya no sirve, que no funciona adecuadamente. En cambio el concepto de veterano se aplica a quien tiene un mayor conocimiento de lo que se está tratando. Que tiene un "plus" de experiencia que le permite actuar con mayor capacidad y eficacia. Un "senior"  podríamos decir aplicando la terminología  sajona.

Y es indudable que se ha producido un alargamiento en la vida útil de las personas. Hoy a una persona de 60 años le queda una expectativa de 20 años por término medio. Muchos años de vida para estar sin hacer nada. Antes a los 65 años era la propia sociedad la que te excluía. Hoy se está tratando de alargar la jubilación hasta los 70 años, no sólo por razones salariales, sino porque se

No hay que descartar que en  esta época de  crisis del sentimiento de españolidad pueda valorarse más nuestra actitud e incluso resultar atractivo y positivo mantenerlo. Y junto a ello hacer gala de la defensa de los valores humanos que aporta nuestra Hermandad. Valores intrínsecos de solidaridad y de apoyo a quienes lo necesitan y que se plasman en la, cada día más activa, labor de  voluntariado. E insisto aquí en esa labor de gestión tan vital para el desarrollo y la vida social e institucional de cada Delegación.

Claro está que como al inicio se apuntaba, cada Delegación se mueve en un escenario diferente. Y hay escenarios favorables, otros más o menos indiferentes y otros claramente hostiles en los que resulta difícil realizar actividades con cierta continuidad o mantener un número aceptable de asociados. Así pues, habrá que aprovechar cuantas  ocasiones propicias se presenten para hacer "visible" la existencia de nuestra Hermandad consiguiendo el mayor eco tanto a nivel

nacional como a nivel provincial, incrementando esta línea de actuación que actualmente se sigue. La Junta Nacional, el Patronato, el apoyo de Delegaciones vecinas ó actividades programadas en cooperación con Asociaciones afines a la nuestra, pueden servir para dar mayor concurrencia y realce a determinadas acciones que pudieran programarse, y de las que se obtendría mayor rentabilidad mediática.

No hay que olvidar que, como suele decirse, lo que no aparece en los Medios de Comunicación no existe. Bien es cierto que no resulta fácil llegar a esos medios, y menos conseguir un tratamiento positivo. En la ya aludida reunión de Zaragoza, que tan eficazmente programo su Delegación, tuvimos ocasión de escuchar la intervención de un conocido periodista, socio colaborador, quien apuntaba la idea de crear en las Delegaciones una pequeña célula de personas idóneas  para tal fin. Porque no se trata de salir todos los días en el periódico, sino de aprovechar las ocasiones que se presenten para dar fe de nuestra existencia como Asociación. Y pienso que en esa línea se está moviendo la Hermandad, sin olvidar la extraordinaria influencia de "Internet". Es un nuevo medio de comunicación al que diariamente se asoman millones de personas,  y que aumenta  continuamente. Una herramienta muy útil que no debemos descuidar.

Otra de las conclusiones unánimes fue la necesidad de volcar nuestro esfuerzo en conseguir mayores asociados procedentes de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil. Constituye ésta una de las asignaturas pendientes. No debiera haber ningún miembro de ellas que al pasar a la reserva no se diese de alta en la  Hermandad, y desgraciadamente no sucede esto. Es en su seno donde más necesitamos saber "vender el producto". ¿Por qué cuesta tanto? ¿Será por falta de solidaridad? Tal cosa sería un contrasentido en una profesión donde todavía existe una fuerte componente vocacional. En la que existe un juramento que implica la vida por la defensa de valores intangibles e inmateriales, que le da ese "toque" mágico y diferente. Una profesión donde la solidaridad y el compañerismo están siempre presentes. ¿No será que no hemos sabido presentarnos y hacer atrayente nuestra Hermandad? Si hasta muchos que están en activo podrían, como veteranos, formar parte de ella. Dentro de las consideraciones que se comentaron sobre este punto, cabe señalar la referida a hacer llegar a los soldados profesionales que integran nuestras Unidades, futuros Veteranos, la existencia de la Hermandad y la de los afanes solidarios que nos impulsan. Es un tema de especial interés en el que, si el objetivo a alcanzar está muy claro, convendría definir los medios mas adecuados para llegar a materializarlo.

En otro orden de cosas, pero dentro de esta misma dinámica de sustentar y vigorizar el tejido social de la Hermandad se analizó la incidencia de los socios colaboradores y en este punto se acabó conviniendo que las características y la situación de cada Delegación han de ser concluyentes. Siempre sin perder el carácter castrense que nos distingue y pensando que quien llega es para adaptarse a nuestra personalidad y a nuestro ideario. Es justo recoger distintas corrientes de opinión y concretamente las que abogan por buscar la calidad sin tanta preocupación  por la cantidad.

No hay que olvidar que hoy existe un amplísimo abanico de Asociaciones de personas mayores, y que aumenta cada día  impulsadas por la Administración del Estado, las Autonomías, las Corporaciones Locales y las Entidades privadas que compiten por ofrecer a los ciudadanos toda clase de atractivos de ocio de cultura o de participación para atraerlos a su esfera de actuación. Será la capacidad para darse a conocer, para saber despertar el interés por lo que se ofrece y destacar las características peculiares de cada una, los motivos que acabarán impulsando la adhesión.

En definitiva se trataría de seguir las leyes del "marketing" para vender un producto. Y en nuestro caso se ofrece la defensa de  principios, ideales y sentimientos heredados, y el mantenimiento de unos valores humanos positivos y solidarios.

Un bagaje del que podemos y debemos sentirnos muy orgullosos.

La participación de la mujer dentro de nuestra Hermandad constituye otro tema que merecería un tratamiento detenido y aparte. Desde años atrás estamos asistiendo al ascenso ininterrumpido del rol de la mujer en la sociedad actual. Cada vez se valora más su capacidad de entrega y su impulso vitad. Su participación en los grupos de voluntariado es sencillamente ejemplar, apoyadas en esa especial sensibilidad de que están dotadas. Las viudas y huérfanas de nuestras Delegaciones dan fe de ello. Y este es otro vivero de nuevos socios que debemos especialmente atender.

En hora de terminar  este particular repaso al "estado de nuestra Hermandad", me permito referirme a nuestra querida Revista. Un factor de cohesión indudable a nivel interno y un medio de difusión a nivel externo que debemos potenciar decididamente. En nuestras Delegaciones, aumentando el número de nuestras suscripciones, y fuera de ellas asegurando su difusión en Unidades, Centros y Organismos. Es nuestra tarjeta de presentación y no debiera quedar olvidada en la mesa de un despacho o de una Dependencia  perdida, de inquietante soledad.

Seguramente algo muy importante quedó sin repasar. Las reuniones interprovinciales a las que he tenido oportunidad de asistir fueron muy  positivas, aun cuando los temas sean casi siempre recurrentes. Pero si como sucede con las reflexiones aquí expuestas, sirven a alguno de ayuda o de ánimo se habrá cumplido el objetivo propuesto.